Con tres espectaculares piezas de Martín Chirino, Jesús Rafael Soto y Edgar Negret, el Museo Reina Sofía abre una nueva sala escultórica en las azoteas del edificio Nouvel. Con el título de ‘Un orden distinto. Geometría utópica y arte cinético’, es el principio de una iniciativa que quiere mostrar algunas de las miles esculturas que el museo atesora en sus almacenes. La iniciativa es un nuevo capítulo de la reordenación de la colección del museo que lleva a cabo Manuel Segade. Una intervención que concluirá en 2028 y en la que se «cambiará» el entorno del ‘Guernica’ de Pablo Picasso, el alma del museo, «sin mover ni restaurar» la icónica tela.
Segade sí se planteó su restauración al llegar al museo para suceder a Manuel Borja-Villel. «Pensé en restaurarlo, pero de acuerdo con los técnicos y restauradores llegamos a la conclusión de que si no se mueve de su actual emplazamiento, no parece que la restauración aporte nada. Si sigue donde está, que seguirá, no se va descascarillar más», asegura sobre la maltrecha y viajera tela en el pasado, víctima de varias intervenciones ante de llegar a su emplazamiento actual.
Segade confirma que el año que viene «se revisará el diálogo» entre la magistral obra de Picasso y las piezas de su entorno que le dan contexto en la segunda planta del edificio Sabatini. «Habrá cambios en la sala y en toda la planta del ‘Guernica’, al que no moveremos, ya que no parece que tocarlo genere un impacto significativo, pero sí habrá cambios en la lectura de la modernidad en su entorno», reiteró Segade sin ofrecer más detalles.
El ‘Guernica’ en su emplazamiento actual.
R.C.

La nueva y enésima reordenación de la colección ¿estable?, que culminará en 2028 ya con la marcha de Segade, supondrá «cambios todas las plantas». Su objetivo es «articular una colección sólida y perpetuamente revisable a partir de los fondos del museo para establecer un relato mínimo común», apunta el director.
La nueva sala de esculturas al aire libre quiere «dotar de contenido partes del museo que no lo tenían y que serán cambiantes, como lo es la experiencia de las tres piezas que presentamos que mutan con la luz y el ambiente». «Tenemos muchas piezas de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, cuando imperaban las esculturas geométricas, concebidas para exhibirse en exteriores.
Unas piezas que, como dice la fábula tibetana, son como ese árbol que cae en medio de la selva: si nadie lo ve caer es que no ha caído. Así, si alguien no ve estas piezas, es que no existen», reflexiona Segade.
Las primeras
‘Mediterránea (10)’ la escultura de Martín Chirino (1925-2019), cofundador del grupo El Paso y uno de los escultores europeos de mayor éxito internacional de las últimas décadas del siglo XX es una pieza de 1971. Es representativa de los horizontes en los que el gran escultor canario estaba interesado en la época y de su conexión con la Grecia y la Italia clásicas que tanto visitó. Destaca Segade el «acabado industrial, casi automovilístico» de una espectacular pieza de acero inoxidable que «habla al paisaje y a las formas primigenias».
‘Mediterránea (10)’ , la obra de Martín Chirino.
M.R.S.

Jesús Rafael Soto (1923-2005), maestro del arte cinético, realizó en 1982 ‘Penetrable’, la obra que se ha instalado en la terraza de la planta sexta del museo. «Es una de las ‘gelatinas del espacio’, según las definía su autor, un pieza completamente atravesable y que responde a la convicción del artista venezolano de que ya no hay espectadores, sino participantes», explica Segade. Es «una idea», ya que se materializa adecuando su construcción -una estructura cúbica de metal de la que penden cientos de tubos de poliuretano transparente- para distintos espacios «como la hemos construido para esta terraza en al que la luz sola incide de manera muy distinta a lo largo del día, cambiando la percepción y la experincia» precisa al director del museo.
Nunca se había visto en España ‘Vigilante rojo’ la obra creada en 1979 por el colombiano Edgar Negret (1920-2012), una pieza restaurada para la ocasión y que viene del Tribunal de Cuentas Europeo de Luxemburgo. Este escultor colombiano fue alumno de Jorge Oteiza en Brasil. De la importancia de la pieza prueba la existencia de una copia de mayor tamaño ante el Palacio de Nariño, sede de la presidencia colombiana en Bogotá.
Ampliable
«Instalaremos más piezas en función de los presupuestos», añade Segade. Unas esculturas que enriquecerán la colección de obras el exterior Reino Sofía y la que no se sumará una de las famosas arañas de Louise Bourgeois, hermana pequeña de ‘Mamá’ la pieza del Guggenheim de Bilbao, y que «no es exteriorizable».
‘Penetrable’, la pieza ‘atravesable’ de Soto.
M. R. S

«Queremos poner nuevas piezas que den verdadero valor al edificio», explica Segade cuyo museo atesora «entre 6,000 y 8000 esculturas». Las que ahora se exponen en las terrazas se sumarán a las piezas de Miró, Calder, Cristina Iglesias, Jorge Oteiza o Dan Graham que se exhibe el jardín del edificio Sabatini, a la de Alberto que se erige ante la fachada del edificio Sabatini y la de Roy Lichtenstein que se alza en el centro del patio del edificio Nouvel, una pieza cedida que fue adquirida el año pasado.
«Inauguramos unas zonas expositivas que permitan al público interactuar con uno de los espacios más destacados de la sede del museo, donde se puede disfrutar de una vista panorámica singular de la ciudad», precisó Segede. Para visitar las azoteas habrá que solicitar un entrada específica y gratuita,
«Esta nueva sala al aire libre del museo presenta una serie de obras que insisten en el cambio de sensibilidad que supuso el trabajo con la geometría en estas décadas que merecen ser puesto en valor con tres de sus grandes maestros, tanto en España como en América Latina», concluyó el director del museo.
Enlace de origen : El 'Guernica' «ni se restaura ni se mueve» en la enésima reordenación del Reina Sofía